Salidas

Participación del Laboratorio de Entomología en la Semana de la Ciencia

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En el marco de la XV Semana Nacional de la Ciencia y la Tecnología, se realizó una clase abierta sobre la intervención de la ciencia en el lugar del hecho, coordinada por el Laboratorio de Entomología. Este simulacro, al que llamamos ¡Crimen en la plaza! (O como procesar un lugar del hecho abierto), se realizó el 5 de septiembre desde las 9:00 hs en la Plaza San Martín de la ciudad de Diamante y contó con la participación de estudiantes avanzados de la Licenciatura en Criminalística que se dicta en la sede Paraná de la Facultad de Ciencia y Tecnología (UADER).

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Participaron de esta clase abierta, de izquierda a derecha: Micaela Segovia, Micaela Brasca, Daniela Almada, Pablo Ridolfi (equipados completamente y parados) y Antonella Ceccotti Oscherov (con la red). Coordinó: Carlos Nando Sosa (sin capucha)

La realización de simulacros permite conocer y poner a prueba la eficacia y eficiencia de procedimientos operativos que se desarrollan en la investigación criminal, así como el trabajo simultáneo o secuencial de diferentes actores en un mismo escenario. Del mismo modo, permite reconocer si los medios técnicos y el capital humano existente para el abordaje de un escenario criminal resultan ser los más adecuados. Como recurso didáctico, permite a los estudiantes poner en práctica los conceptos teóricos aprendidos en el aula, a la vez que les permite comprender las complejidades que involucra la intervención profesional, en un ámbito controlado.

Los preparativos

Antes de poder realizar un simulacro es necesario hacer una nivelación y puesta en práctica de las técnicas y herramientas que se van a utilizar. Al contrario de lo que mucha gente supone, los simulacros son guionados completamente y lo que se evalúa es cuanto se cumple de ese guión.

De este modo, se realizaron dos talleres de actualización para los cinco estudiantes que participaron, los cuales involucraron: levantamiento de rastros dactilares latentes (huellas digitales); búsqueda y preservación de evidencia balística; protección de la escena del crimen; técnica de la inspección ocular; búsqueda y levantamiento de evidencia entomológica; registro fotográfico del lugar del hecho; levantamiento y preservación de evidencias biológicas y principios generales de cadena de custodia.

Algunos de los estudiantes que participaron del taller están realizando sus tesinas de grado sobre los temas que pusieron en práctica en el simulacro, por lo que el acompañamiento docente continuará, tanto en las aulas de la Licenciatura como en el Laboratorio de Entomología, sección de Entomología Forense.

El simulacro

Durante la mañana del 5 de agosto se desarrollaron tres ciclos completos del simulacro planificado. El mismo estaba estructurado en siete momentos:

  1. Presentación del escenario: se trataba de un homicidio, ocurrido en un lugar abierto, cuyo autor permanecía desconocido. La víctima había sido identificada. En el escenario se encontraban múltiples evidencias de diverso origen.
  2. Fotografía y demarcación de indicios: en esta etapa se localizan todos los indicios siguiendo una espiral, en sentido horario, iniciando en el cuerpo localizado y hacia afuera. Cada indicio es marcado con un cartel numérico y registrado fotográficamente. Asimismo, la escena debe ser registrada fotográficamente para poder establecer la exacta ubicación del hecho y permitir con ello su reconstrucción durante la investigación judicial.
  3. Restos biológicos: una vez localizados todos los indicios en la escena, se procede a su levantamiento y preservación. El primer indicio que decidimos recolectar fue el de manchas de sangre y patrones hemáticos. Éstos permiten interpretar la presencia de más de una persona en el escenario, la posición que tenía la víctima al momento de recibir el disparo que le ocasionó la muerte, así como posibles movimientos del victimario y su posición al momento de efectuar el disparo.
  4. Recolección de indicios balísticos: las heridas simuladas en nuestra víctima, la posición de vainas provenientes de una pistola 9 mm, permite conocer más detalles sobre la dinámica del hecho. Además, permiten confirmar la posición del victimario al momento del disparo.
  5. Revelado de huellas dactilares: las características minúsculas que conforman las huellas digitales, analizadas por un especialista, permiten la identificación de una persona. Estas no siempre son visibles a simple vista, por lo que es necesario utilizar reveladores físicos y pinceles especiales para poder fotografiarlas y ser enviadas para estudios de laboratorio.
  6. Recolección de evidencia entomológica: en las primeras horas (incluso días) posteriores a la muerte de una persona, es posible establecer el tiempo que ha pasado desde su deceso hasta el momento en que es encontrado (intervalo post mortem o IPM) utilizando métodos bioquímicos directos. Sin embargo, en ciertas situaciones se debe recurrir a medios indirectos que permitan estimar dicho intervalo de tiempo. El estudio de los insectos que colonizan un sustrato en descomposición para la determinación del IPM sólo es posible con una adecuada toma de muestras y preservación, junto con el registro de datos climáticos del lugar.
  7. Estudios posteriores y despedida: los indicios recolectados en el lugar del hecho deben ser adecuadamente registrados, levantados y protegidos para ser enviados a los laboratorios especializados. En ellos se procederá a su estudio y a la elaboración de los respectivos informes, los que constituirán la base indiciaria que permitirá interpretar cómo ocurrió el hecho y quiénes fueron los involucrados.

 

Agradecimientos

El Laboratorio de Entomología agradece a los estudiantes de la Licenciatura en Criminalística que nos acompañaron es esta actividad de articulación entre la Facultad de Ciencia y Tecnología y el Centro de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica a la Producción. Agradecemos, además, la presencia de Prensa y Comunicaciones de la FCyT por el registro de la actividad, cuyas fotografías compartimos en esta nota.

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Segunda salida buscando nidos

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En la semana del 15 al 20 de noviembre, por segunda vez en el año, los integrantes del Laboratorio de Entomología (FCyT/CICyTTP) realizamos una salida de campo para identificar, describir y recolectar nidos de espinero grande (Phaselodomus ruber), con el fin de llevarlos al laboratorio e identificar los artrópodos presentes en dichos nidos [Ver primera salida]

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La CICyTTP Enterprise el marte 15, 8:30 hs, partiendo a su viaje de exploración hacia lo desconocido

Teniendo en cuenta el contexto experimental de los muestreos, los puntos recorrido fueron los mismos que en la primera salida. Sin embargo, para aprovechar mejor los tiempo y poder revisar mejor los sitios, en esta segunda salida decidimos hacer el recorrido a la inversa. El viaje inició en Diamante el martes 15. Desde allí nos dirigimos a Rincón de Nogoyá Sur, donde pudimos observar la clásica morfología de nidos de espinero en varios árboles: ubicado en el extremo de las ramas de árboles aislados; construido con palitos; plumas; ramas, presentando entrada lateral superior.

Recorrimos Gualeguaychú;  Colón e hicimos una parada técnica en Feliciano. Retomamos para muestrear en Chajarí y La Paz, retornando a Diamante.

Participamos de la salida la Dra. Paula Campos Soldini, el Biólogo Leandro Wagner y la estudiante becaria Estrella Fernández.

Salida de campo a dos orillas

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En la semana del 15 de agosto, integrantes del Laboratorio de Entomología (FCyT/CICyTTP) realizaron una salida de campo con el fin de identificar la fauna de insectos y otros artrópodos asociada a nidos de aves en las localidades de La Paz, Chajarí, Colón, Gualeguaychú, Tres Bocas y Las Cuevas. En esta etapa se procedió a la búsqueda, identificación, descripción y recolección de nidos de espinero grande (Phaselodomus ruber).

Los nidos de diversas aves, al igual que muchas madrigueras de mamíferos, son un interesante campo para el estudio de los distintos grupos de artrópodos. Esto es porque gran número de ellos desarrollan total o parcialmente su ciclo de vida en estas construcciones.

El espinero grande es una especie de ave paseriforme (dentro de todas las aves, los conocidos vulgarmente como pájaros o aves cantoras) que integra la familia Furnariidae. Esta especie se distribuye por el centro-norte y este de Bolivia, interior sur del Brasil, Paraguay, norte de Argentina y Uruguay. Su hábitat natural son los matorrales degradados en zonas de clima tropicales húmedos o subtropicales y en los bosques muy antiguos. Generalmente anda en pareja, recorre la vegetación densa y es difícil de ver.

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Espinero grande (Phaselodomus ruber)  [Crédito de la imagen Wikimedia]

El nido del espinero grande se ubica, normalmente, en la extremidad de las ramas de árboles aislados y, con frecuencia, sobre el agua. Está construido con palitos, plumas y ramas, con entrada lateral superior.

La técnica utilizada para el trabajo de campo, conocida como disección de hábitat, inicia con la toma de datos tales como: tamaño de los nidos, peso, altura respecto al suelo, especie de árbol en que se encontraba y coordenadas geográficas del sitio de muestreo, registrando todo fotográficamente. Posteriormente el nido es liberado completo (sin desarmarlo) cortando las ramas que le sirven de sostén, procurando no sacudirlo para evitar alterar a los artrópodos que están en su interior. Finalmente, los nidos son colocados en bolsas de nylon rociados con alcohol, siendo enviados al laboratorio para su posterior revisión.

Participaron de la salida la Dra. Paula Campos Soldini, el Biólogo Leandro Wagner y la estudiante becaria Estrella Fernández.